Antes de que muera el ángel, es decir, antes de que el crepúsculo convierta los colores en presentimientos, digo que tu amor es estrepitoso como una brisa.
Tardíamente te hiciste un corazón.
Ahora las ternuras llegan con urgencia porque es tanta y tan alta la hora de la noche que le tememos a la distancia como una quema de hadas.
Cuando se acabe esta música alguien dirá quién soy.
Isaías, 3, 2.
"En los largos días estivales, un insecto nace al amanecer y muere al atardecer, para sólo vivir ocho horas. ¿Cómo explicarle la palabra noche?
BUBONIS
sábado, 19 de febrero de 2011
viernes, 18 de febrero de 2011
LA CRUZ DE LA ESPERA
¿Por qué esperamos?
¿Por qué esperamos tanto?
¿Por qué esperamos, quietitos en el mismo lugar, que la espera sea fructífera?
Qué bueno que resulta estar acompañados en la espera, que todo ayude a la espera, que se pueda sentir el calor, el viento, la lluvia, la nieve y ver salir el sol.
Sentir la emoción de la esperanza sin estar tan desolado en la inmensidad.
Es muy difícil el camino en soledad, arduo y monótono.
Igualmente, con esperanza, se logra.
jueves, 17 de febrero de 2011
PENSAR
"Me puedo caer, me puedo herir, puedo quebrarme, pero con eso no desparecerá mi fuerza de voluntad"
Teresa de Calcuta
Teresa de Calcuta
martes, 15 de febrero de 2011
ES MUY DE NOCHE YA
Y es muy de noche ya,
las nubes van cubriendo el cielo,
lo que promete ser una lluvia de verano.
La brisa deja caer mis cabellos hacia atrás
Cierro los ojos,
me pongo a pensar y a soñar.
Se estremece mi piel,
siento que tengo que caminar
sin rumbo quizás, sin límite.
Es muy de noche ya,
el cansncio baja a mi cuerpo,
puedo sentir lo pesado de mis pies.
Quiero descansar de tanto andar
necesito parar, no escuchar, no ver,
me hacen mal todos los sentidos,
creo que el alma mía se torna cargada.
Es muy de noche ya,
voy a descansar, a dormir
y en el sueño.......
vaya a saber a dónde iré,
sin rumbo, sin pesadez,
sin cansancio ya.
Me duermo, ya no soy, no estoy.
Es muy de noche ya.
las nubes van cubriendo el cielo,
lo que promete ser una lluvia de verano.
La brisa deja caer mis cabellos hacia atrás
Cierro los ojos,
me pongo a pensar y a soñar.
Se estremece mi piel,
siento que tengo que caminar
sin rumbo quizás, sin límite.
Es muy de noche ya,
el cansncio baja a mi cuerpo,
puedo sentir lo pesado de mis pies.
Quiero descansar de tanto andar
necesito parar, no escuchar, no ver,
me hacen mal todos los sentidos,
creo que el alma mía se torna cargada.
Es muy de noche ya,
voy a descansar, a dormir
y en el sueño.......
vaya a saber a dónde iré,
sin rumbo, sin pesadez,
sin cansancio ya.
Me duermo, ya no soy, no estoy.
Es muy de noche ya.
domingo, 13 de febrero de 2011
IL MAESTRO DI VIOLINO
Un film de Giovanni Fago. Con Domenico Modugno, Rena Niehaus, Juliette Mayniel, Elisabetta Virgili, Daniel Klachin, Patrizia Costa
Italia 1976.
Italia 1976.
sábado, 12 de febrero de 2011
LA ESPERA
Hay un día en que la sed del hombre da con el agua justa y el exacto manantial.
Un día sabré bien dónde está la fuente aunque sea de noche.
La tragedia es lúcida pero tiene final.
Ese día no llega nunca y por eso está permitido seguir esperándolo.
Lo único que está vedado, mientras tanto, es darse cuenta de que es mucho más fácil quedarse a la mitad del camino, pensar que no llegará.
Daniel Herrendorf
Un día sabré bien dónde está la fuente aunque sea de noche.
La tragedia es lúcida pero tiene final.
Ese día no llega nunca y por eso está permitido seguir esperándolo.
Lo único que está vedado, mientras tanto, es darse cuenta de que es mucho más fácil quedarse a la mitad del camino, pensar que no llegará.
Daniel Herrendorf
HOLOCAUSTO
Dicen que en algún lugar de Cracovia su cuerpo fue separado del mío.
Como si eso fuera posible.
Daniel Herrendorf
Como si eso fuera posible.
Daniel Herrendorf
viernes, 11 de febrero de 2011
MEDICINA Y ESPIRITUALIDAD
¿Curación por la ciencia, o por la fe?
JORGE FUENTES AGUIRRE
Viernes, 11 de Febrero de 2011, publicado en El Diario de Coahuila, México.
Hoy viernes 11 de febrero se efectúa la Jornada Mundial del Enfermo. En esencia, se trata de una fecha instaurada por consenso de varias denominaciones cristianas para implorar a Dios por la salud de las personas que la han perdido. Pero… ¿Puede Dios sanar enfermedades en este mundo que confía más en la ciencia que en los poderes divinos? Los creyentes afirman que sí. Los descreídos dicen que no, que no puede, y alude que eso son "fantasías de la religión". ¿Quién tiene la razón?
He platicado acerca de este tema con médicos que tienen fe, y con médicos que son agnósticos. Y como siempre sucede cuando se comentan estos asuntos: en terreno de lo espiritual y de la conciencia, nadie logra convencer a nadie. Por eso se dice que "de religión y de política, mejor ni discutir". Y sin embargo, ¡es tan necesario tratar de desentrañar esta verdad!
La verdad comienza con una afirmación rotunda: a quien no cree en Dios, es imposible convencerlo de que Dios actúa en la vida del hombre. ¿Cuál Dios?, diría tal persona. El presupuesto fundamental para aseverar el poder de curación por la fe, es primordialmente la conciencia de que Dios existe, y de que es Alguien actuando en el mundo, en cada persona.
Hace dos semanas intervine en una videoconferencia con sede en Boston, en la que se trató el tema de "Espiritualidad en Medicina". Acudieron expertos de bandos opuestos, tan connotados como el teólogo Benedictino Anselm Grün, el doctor indú Deepack Chopra, y los eminentes científicos agnósticos Arnold Padget y James D’Aquili. El clima de presentación de las ponencias, donde cabría esperar exabruptos por tan contrapuestas entre sí, fue, sin embargo, de elegante respeto y cordialidad.
El moderador, del Boston Chronicle, indujo el tema: "¿Pueden la oración y la espiritualidad curar enfermedades no sanadas por la Medicina?". James D’Aquili argumentó su negativa: "No hay hasta la fecha una evidencia científica seria de que así sea. Yo temería por mi salud si alguien se limitara a orar por mí, mientras yo agonizo de infarto". Larry Dossey, famoso internista dedicado a estudiar la influencia de la fe en la evolución de las enfermedades, replicó conciliador: "Durante años he sostenido que la Medicina y la oración pueden ser utilizadas simultáneamente. No estoy sugiriendo que la oración deba ser usada en lugar de los métodos de la Medicina moderna, sino conjuntamente. Y créanme, con la oración, la Medicina actúa mejor para el enfermo".
Deepack Chopra abundó: – Cuando yo era estudiante de Medicina, y en los años de mi postgrado en los Estados Unidos, hablar del espíritu involucrándolo con los procesos terapéuticos, hubiera sido herejía científica, y nadie que tomara en serio a la ciencia médica se hubiese atrevido a insinuar el asunto. Ahora, tres universidades tan afamadas como Stanford, Harvard y Yale, investigamos seriamente la relación entre espiritualidad y el proceso curativo. Y la evidencia señala que es factor determinante.
Los agnósticos impugnaron en boca de Padget: – Pero ¿Cómo aludir al espíritu en un ámbito como el médico, donde por método sólo es verdad lo concreto que se pesa, se ve y se mide? Se me dio oportunidad de hablar y dije: – Efectivamente, doctor, crecimos en la ciencia educados a creer solamente en lo tangible que está al alcance de nuestros sentidos, y a razonar por método de deducción lógica. Pero la experiencia médica me ha demostrado que el ser humano está por encima de silogismos y teorías. Cada enfermo es un cuerpo, sí, mas contiene un espíritu capaz de relacionarse con Dios. Siempre sostuve mi convicción de que mis pacientes no se curan sólo con ciencia, sino con afecto, oración y fe.
Uno de los pioneros en estos estudios, el doctor Herbert Benson, de Harvard, me apoyó: – Durante siglos, los médicos hemos sido insensibles a la influencia de la religión en los enfermos. Pero ahora encontramos que es tan inobjetable la relación entre la espiritualidad y los procesos de curación, que los médicos deben tener fundamentos religiosos, y aplicarlos en el tratamiento de sus pacientes. No hacerlo así, es ofrecer a los enfermos un tratamiento incompleto".
El Dr. Wallace Sampson, de Stanford University, aseguró que hace apenas unos años él no se hubiese atrevido a proponer un estudio científico sobre algo tan intangible como es la oración. La medicina occidental luchó durante cien años contra los reductos de misticismo de siglos pasados. Ahora la ciencia, al percatarse que hay patologías que no puede resolver por sus medios convencionales, vuelve su vista a estos estudios de "medicina holística" en los que invoca la fe y espiritualidad de los pacientes, obteniendo la curación de muchos enfermos.
Anselm Grün, dio su opinión: – Soy teólogo, un teólogo que habla de Dios en el mundo, y del mundo de Dios. Por lo que me ha enseñado la vida, puedo afirmar a ustedes, médicos, que la gente realmente comprometida con su religión está menos expuesta a la depresión y a la ansiedad. Numerosos casos me demuestran una mejor calidad de vida orgánica en las personas que asisten regularmente a servicios religiosos que los que no acuden. Y les aseguro sin sofisma: la religión es buena para la salud".
Aunque muchas veces fui criticado en México y en Estados Unidos por sostener mi convicción religiosa en las universidades y en mis artículos, ahora me da gusto, tras mi participación en esta teleconferencia internacional a la que fui convocado, que científicos de las mejores universidades del mundo estén volviendo la vista al espíritu humano para hacerlo intervenir en el tratamiento de los pacientes a través de la fe. Bien vale la pena ponerla en acción en las necesidades de salud nuestras o de nuestros allegados. Como proclama el Salmista: "Haz la prueba, y verás qué bueno es el Señor".
Volverá con ello a realizarse la frase con la que Jesucristo rubricaba su milagro de volverle la salud a cada enfermo:
"Vete en paz, tu fe te ha curado".
JORGE FUENTES AGUIRRE
Viernes, 11 de Febrero de 2011, publicado en El Diario de Coahuila, México.
Hoy viernes 11 de febrero se efectúa la Jornada Mundial del Enfermo. En esencia, se trata de una fecha instaurada por consenso de varias denominaciones cristianas para implorar a Dios por la salud de las personas que la han perdido. Pero… ¿Puede Dios sanar enfermedades en este mundo que confía más en la ciencia que en los poderes divinos? Los creyentes afirman que sí. Los descreídos dicen que no, que no puede, y alude que eso son "fantasías de la religión". ¿Quién tiene la razón?
He platicado acerca de este tema con médicos que tienen fe, y con médicos que son agnósticos. Y como siempre sucede cuando se comentan estos asuntos: en terreno de lo espiritual y de la conciencia, nadie logra convencer a nadie. Por eso se dice que "de religión y de política, mejor ni discutir". Y sin embargo, ¡es tan necesario tratar de desentrañar esta verdad!
La verdad comienza con una afirmación rotunda: a quien no cree en Dios, es imposible convencerlo de que Dios actúa en la vida del hombre. ¿Cuál Dios?, diría tal persona. El presupuesto fundamental para aseverar el poder de curación por la fe, es primordialmente la conciencia de que Dios existe, y de que es Alguien actuando en el mundo, en cada persona.
Hace dos semanas intervine en una videoconferencia con sede en Boston, en la que se trató el tema de "Espiritualidad en Medicina". Acudieron expertos de bandos opuestos, tan connotados como el teólogo Benedictino Anselm Grün, el doctor indú Deepack Chopra, y los eminentes científicos agnósticos Arnold Padget y James D’Aquili. El clima de presentación de las ponencias, donde cabría esperar exabruptos por tan contrapuestas entre sí, fue, sin embargo, de elegante respeto y cordialidad.
El moderador, del Boston Chronicle, indujo el tema: "¿Pueden la oración y la espiritualidad curar enfermedades no sanadas por la Medicina?". James D’Aquili argumentó su negativa: "No hay hasta la fecha una evidencia científica seria de que así sea. Yo temería por mi salud si alguien se limitara a orar por mí, mientras yo agonizo de infarto". Larry Dossey, famoso internista dedicado a estudiar la influencia de la fe en la evolución de las enfermedades, replicó conciliador: "Durante años he sostenido que la Medicina y la oración pueden ser utilizadas simultáneamente. No estoy sugiriendo que la oración deba ser usada en lugar de los métodos de la Medicina moderna, sino conjuntamente. Y créanme, con la oración, la Medicina actúa mejor para el enfermo".
Deepack Chopra abundó: – Cuando yo era estudiante de Medicina, y en los años de mi postgrado en los Estados Unidos, hablar del espíritu involucrándolo con los procesos terapéuticos, hubiera sido herejía científica, y nadie que tomara en serio a la ciencia médica se hubiese atrevido a insinuar el asunto. Ahora, tres universidades tan afamadas como Stanford, Harvard y Yale, investigamos seriamente la relación entre espiritualidad y el proceso curativo. Y la evidencia señala que es factor determinante.
Los agnósticos impugnaron en boca de Padget: – Pero ¿Cómo aludir al espíritu en un ámbito como el médico, donde por método sólo es verdad lo concreto que se pesa, se ve y se mide? Se me dio oportunidad de hablar y dije: – Efectivamente, doctor, crecimos en la ciencia educados a creer solamente en lo tangible que está al alcance de nuestros sentidos, y a razonar por método de deducción lógica. Pero la experiencia médica me ha demostrado que el ser humano está por encima de silogismos y teorías. Cada enfermo es un cuerpo, sí, mas contiene un espíritu capaz de relacionarse con Dios. Siempre sostuve mi convicción de que mis pacientes no se curan sólo con ciencia, sino con afecto, oración y fe.
Uno de los pioneros en estos estudios, el doctor Herbert Benson, de Harvard, me apoyó: – Durante siglos, los médicos hemos sido insensibles a la influencia de la religión en los enfermos. Pero ahora encontramos que es tan inobjetable la relación entre la espiritualidad y los procesos de curación, que los médicos deben tener fundamentos religiosos, y aplicarlos en el tratamiento de sus pacientes. No hacerlo así, es ofrecer a los enfermos un tratamiento incompleto".
El Dr. Wallace Sampson, de Stanford University, aseguró que hace apenas unos años él no se hubiese atrevido a proponer un estudio científico sobre algo tan intangible como es la oración. La medicina occidental luchó durante cien años contra los reductos de misticismo de siglos pasados. Ahora la ciencia, al percatarse que hay patologías que no puede resolver por sus medios convencionales, vuelve su vista a estos estudios de "medicina holística" en los que invoca la fe y espiritualidad de los pacientes, obteniendo la curación de muchos enfermos.
Anselm Grün, dio su opinión: – Soy teólogo, un teólogo que habla de Dios en el mundo, y del mundo de Dios. Por lo que me ha enseñado la vida, puedo afirmar a ustedes, médicos, que la gente realmente comprometida con su religión está menos expuesta a la depresión y a la ansiedad. Numerosos casos me demuestran una mejor calidad de vida orgánica en las personas que asisten regularmente a servicios religiosos que los que no acuden. Y les aseguro sin sofisma: la religión es buena para la salud".
Aunque muchas veces fui criticado en México y en Estados Unidos por sostener mi convicción religiosa en las universidades y en mis artículos, ahora me da gusto, tras mi participación en esta teleconferencia internacional a la que fui convocado, que científicos de las mejores universidades del mundo estén volviendo la vista al espíritu humano para hacerlo intervenir en el tratamiento de los pacientes a través de la fe. Bien vale la pena ponerla en acción en las necesidades de salud nuestras o de nuestros allegados. Como proclama el Salmista: "Haz la prueba, y verás qué bueno es el Señor".
Volverá con ello a realizarse la frase con la que Jesucristo rubricaba su milagro de volverle la salud a cada enfermo:
"Vete en paz, tu fe te ha curado".
ASUMIR LA TRISTEZA
Oración
"He pedido la fuerza para alcanzar el éxito:
he conocido la debilidad a fin de poder aprender
a obedecer en la humildad.
He pedido la salud para hacer grandes cosas:
he recibido la enfermedad y la imperfección
para hacer cosas mejores.
He pedido la riqueza a fin de ser feliz:
he conocido la pobreza, que me ha vuelto sabio.
Me doy cuenta de que no he recibido muchas cosas
que yo había pedido o esperado.
Un poco a pesar mío,
hasta mis pedidos no formulados
han sido ricamente colmados.
Sí, creo que soy, entre todos los hombres,
el más plenamente satisfecho".
Anónimo
(Texto firmado por los enfermos de un Hospital de Nueva York en la Revue Notre-Dame du Cap)
Humor
El visitante pregunta al cuidador del cementerio:
-¿Cuántos muertos hay en el cementerio?
Y el cuidador contesta:
-Pero, señor, todos están muertos.
Todos trabajamos contra nuestra curación,
porque la muerte cura todas las enfermedades.
(Thomas Browne)
"He pedido la fuerza para alcanzar el éxito:
he conocido la debilidad a fin de poder aprender
a obedecer en la humildad.
He pedido la salud para hacer grandes cosas:
he recibido la enfermedad y la imperfección
para hacer cosas mejores.
He pedido la riqueza a fin de ser feliz:
he conocido la pobreza, que me ha vuelto sabio.
Me doy cuenta de que no he recibido muchas cosas
que yo había pedido o esperado.
Un poco a pesar mío,
hasta mis pedidos no formulados
han sido ricamente colmados.
Sí, creo que soy, entre todos los hombres,
el más plenamente satisfecho".
Anónimo
(Texto firmado por los enfermos de un Hospital de Nueva York en la Revue Notre-Dame du Cap)
Humor
El visitante pregunta al cuidador del cementerio:
-¿Cuántos muertos hay en el cementerio?
Y el cuidador contesta:
-Pero, señor, todos están muertos.
Todos trabajamos contra nuestra curación,
porque la muerte cura todas las enfermedades.
(Thomas Browne)
11 DE FEBRERO - NUESTRA SEÑORA DE LOURDES
Las Advocaciones de la Virgen María.
Se conoce como advocaciones , a las distintas formas de nombrar o referirnos a la Santísima Virgen. Es común que muchos cristianos, por falta de información o mejor dicho "formación", confundan esos distintos nombres con distintas santas o "virgencitas", como suelen llamarle. La Madre de Jesús es la Virgen María. Y los católicos solemos "apodarla" de distintas maneras, según el lugar dónde se haya instalada la devoción, o según la circunstancia, si es una aparición o se la nombra Patrona, etc.
APARICIONES DE LA VIRGEN MARIA
Las apariciones de María empezaron en los años 40 después de Cristo, probablemente antes de que falleciera, ante el Apóstol Santiago en Saragoza, España. Ella se les ha aparecido a otros en intervalos irregulares a través de los dos mil años desde el nacimiento de Jesús. Las características de sus apariciones se han mantenido de manera consistente. Ella usualmente en un globo de una Purísima luz blanca, vestida con una túnica larga y la cabeza cubierta con una variedad de colores dependiendo del tipo de mensaje que vaya a dar. Sus pies están usualmente rodeados por una nube o niebla y ocasionalmente se la ve llevando a su hijo en los brazos. Un número de sus apariciones son precedidas por inusuales fenómenos tales como la observación de rayos y truenos en un cielo límpido.
Nuestra Señora de Lourdes
El 11 de febrero de 1858, Bernadette, una niña de catorce años, recogía leña en Massbielle, en las afueras de Lourdes, cuando acercándose a una gruta, una de viento la sorprendió y vio una nube dorada y a una Señora vestida de blanco, con sus pies descalzos cubiertos por dos rosas doradas, que parecían apoyarse sobre las ramas de un rosal, en su cintura tenia una ancha cinta azul, sus manos juntas estaban en posición de oración y llevaba un rosario.
Bernadette al principio se asusto, pero luego comenzó a rezar el rosario que siempre llevaba consigo, al mismo tiempo que la niña, la Señora pasaba las cuentas del suyo entre sus dedos, al finalizar, la Virgen María retrocedió hacia la Gruta y desapareció. Estas apariciones se repitieron 18 veces, hasta el día 16 de julio.
El 18 de febrero en la tercera aparición la Virgen le dijo a Bernadette: "Ven aquí durante quince días seguidos". La niña le prometió hacerlo y la Señora le expresó "Yo te prometo que serás muy feliz, no en este mundo, sino en el otro".
La noticia de las apariciones se corrió por toda la comarca, y muchos acudían a la gruta creyendo en el suceso, otros se burlaban.
En la novena aparición, el 25 de febrero, la Señora mando a Santa Bernadette a beber y lavarse los pies en el agua de una fuente, señalándole el fondo de la gruta. La niña no la encontró, pero obedeció la solicitud de la Virgen, y escarbó en el suelo, produciéndose el primer brote del milagroso manantial de Lourdes.
En las apariciones, la Señora exhortó a la niña a rogar por los pecadores, manifestó el deseo de que en el lugar sea erigida una capilla y mando a Bernadette a besar la tierra, como acto de penitencia para ella y para otros, el pueblo presente en el lugar también la imito y hasta el día de hoy, esta práctica continúa.
El 25 de marzo, a pedido del párroco del lugar, la niña pregunta a la Señora ¿Quien eres?, y ella le responde: "Yo soy la Inmaculada Concepción".
Luego Bernadette fue a contarle al sacerdote, y él quedo asombrado, pues era casi imposible que una jovencita analfabeta pudiese saber sobre el dogma de la Inmaculada Concepción, declarado por el Papa Pío IX en 1854.
En la aparición del día 5 de abril, la niña permanece en éxtasis, sin quemarse por la vela que se consume entre sus manos.
El 16 de julio de 1858, la Virgen María aparece por última vez y se despide de Bernadette.
En el lugar se comenzó a construirse un Santuario, el Papa Pío IX le dio el titulo de Basílica en 1874. Las apariciones fueron declaradas auténticas el 18 de Enero 1862.
Lourdes es uno de los lugares de mayor peregrinaje en el mundo, millones de personas acuden cada año y muchísimos enfermos han sido sanados en sus aguas milagrosas. La fiesta de Nuestra Señora de Lourdes se celebra el día de su primera aparición, el 11 de febrero.
El mensaje de la Virgen
El Mensaje que la Santísima Virgen dio en Lourdes, Francia, en 1858, puede resumirse en los siguientes puntos:
1-Es un agradecimiento del cielo por la definición del dogma de la Inmaculada Concepción, que se había declarado cuatro años antes (1854), al mismo tiempo que así se presenta Ella misma como Madre y modelo de pureza para el mundo que está necesitado de esta virtud.
2-Es una exaltación a la virtudes de la pobreza y humildad aceptadas cristianamente, al escoger a Bernardita como instrumento de su mensaje.
3-Un mensaje importantísimo en Lourdes es el de la Cruz. La Santísima Virgen le repite que lo importante es ser feliz en la otra vida, aunque para ello sea preciso aceptar la cruz.
4-Importancia de la oración, del rosario, de la penitencia y humildad (besando el suelo como señal de ello); también, un mensaje de misericordia infinita para los pecadores y del cuidado de los enfermos
Santa Bernardette
Santa Bernadette Soubirous: nació el 7 de enero, de 1844, en el pueblo de Lourdes, Francia. Su nombre era Marie Bernard, pero la llamaban Bernadette. Su salud era precaria, desde niña fue asmática, tiempo después de las apariciones, fue admitida en la Comunidad de Hijas de la Caridad de Nevers. En julio de 1866 comenzó su noviciado y el 22 de septiembre de 1878 pronunció sus votos, falleció unos meses después, el día 16 de Abril de 1879.
La vida de Bernadette, después de las apariciones estuvo llena de enfermedades y humillaciones, soporto muchos dolores, tenia tuberculosis, un tumor en la rodilla, problemas en los oídos.
En los primeros años con las monjas, la Santa jovencita sufrió mucho, no solo por su mala salud, sino también a causa que la Madre superiora del lugar que no creía en sus enfermedades, inclusive decía que cojeaba de su pierna para llamar la atención.
Como religiosa se dedicó a ser asistente de enfermería y más tarde cuando ya estuvo muy mal de salud, fue sacristán. Antes de morir dijo: "Ruega Señora por esta pobre pecadora".
30 años más tarde, su cadáver fue exhumado, y hallado en perfecto estado de conservación, unos años después, poco antes de su Beatificación, efectuada el 12 de Junio de 1925, se realizó un segundo reconocimiento del cuerpo, el cual seguía intacto.
Bernadette fue Canonizada el 8 de Diciembre de 1933. Su cuerpo incorrupto todavía puede verse en el Convento de Nevers, dentro de un féretro de cristal. La festividad de la Santa se celebra el 16 de Abril.
La Piedad de Bernardette vence las pruebas
Dos virtudes resaltaban en Bernardette: la piedad y la modestia. Para ser piadoso no es necesario ser sabio. Aún cuando se hizo religiosa, ella misma decía que no sabía como orar y sin embargo pasaba largas horas en oración. Y su oración no era mecánica, sino que le hablaba a Dios y a la Virgen como se habla con una persona cara a cara. Era pues una oración del corazón, intensa, honesta y eficaz.
Amaba la oración. Ella sabía muy bien como rezar el Santo Rosario el cual siempre llevaba en su bolsillo. Lo tenía en sus manos cuando se le apareció la Virgen. Su primer gesto en momentos de cualquier prueba o dificultad era siempre tomar su rosario y empezar a recitarlo.
La pequeña escogida por la Virgen tendría mucho que sufrir hasta el día de su muerte, tanto sufrimientos morales como físicos; pero nunca debemos olvidar que Dios guía a esta pequeña niña y que ella era responde con humildad, abandono, fe y coraje. Bernardette poseía además virtudes que serían criticadas durante toda su vida como "defectos". Por este error de la gente se puso en duda también la autenticidad de las apariciones.
Esta niña de solo 14 años (cumplidos en Enero 7 1858), tuvo que ser sabia, firme, extraordinariamente valiente y saber discernir, para poder enfrentarse con las personas que trataban de disuadirla, entre ellas sacerdotes, obispos, jefes de la policía, procuradores, etc.
Para tener una idea de la fortaleza interior y la capacidad de su juicio, podemos ver algunas de las frases que dijo durante los interrogatorios a los que tuvo que someterse. Después de que el Procurador Imperial, el señor Dutor, hizo quedarse de pie por mucho tiempo a Bernardette y a su mamá, al fin les dijo condescendientemente:
-"Ahí hay sillas. Pueden sentarse"
Bernardette respondió: "No. Pudiéramos ensuciárselas"
En otra ocasión, cuando le preguntaron sobre el idioma en que le habló la Virgen, Bernardette dijo:
-"Ella me habló en dialecto"
-"La Virgen María no pudo haber hablado en dialecto", le respondieron, "Dios y la Virgen no hablan dialecto".
A lo que ella respondió: "¿Cómo podemos saber nosotros dialecto si ellos no lo hablan?"
-"Oh, ¿por qué piensa que me habló en Francés? ¿puedo yo hablar en Francés?"
En la doceava aparición Bernardette le acercó un rosario a la Virgen. Un sacerdote le preguntó después de la aparición: ¿Así que ahora también bendices rosarios?
Bernardette se rió y dijo: "Yo no uso una estola, ¿o sí?."
Otro le preguntó: "Así que Bernardette, ahora que la Virgen te ha prometido que irás al cielo, no necesitas preocuparte del cuidado de tu alma".
Bernardette: "Pero Padre, yo solo iré al cielo si me porto correctamente"
Sus interrogatorios serían de largas horas, algunas veces días enteros; y sus interrogadores trataban de engañarla para que contradijera sus declaraciones. Pero ella se mantenía alerta, en guardia, sabiendo que ellos no querían la verdad, sino probar que lo había inventado todo.
Bernardette tuvo que enfrentarse frecuentemente con el párroco de Lourdes, Abbé Peyramale, quién tenía fama por su mal genio. Sin embargo todas las veces que nuestra santa fue a verlo, a pesar del temor que sentía, nunca se echó atrás, sino que siempre vencía su natural miedo. Su voluntad de cumplir con lo que la Virgen le había encargado podía mucho más que el mal genio del sacerdote.
Y así vemos como Bernardette cumple los deseos de la Virgen a pesar de grandes obstáculos y de sus propias flaquezas. Al final, en el último día de las apariciones, el 25 de marzo de 1858, la Virgen revela su identidad dándole a Bernardette la prueba que tanto pedía su párroco para creerle.
Las palabras de la Virgen, "Yo Soy la Inmaculada Concepción" , fueron las que derrumbaron de una vez por todas el muro de la incredulidad en el corazón de párroco, quién se convirtió desde ese momento en su más grande defensor y apoyo, usando su mismo temperamento contra los que atacaban a la niña.
A diferencia de otras apariciones, como La Salette, Pointman, Fátima, Knock, Beuraing, exceptuando la Medalla Milagrosa; Bernardette era la única vidente. No tenía otros que corroborasen el testimonio y le sirviesen de apoyo. Su única fuente de fortaleza era la misma Virgen Santísima. Pero esta era suficiente para ella.
Llegaría un tiempo donde sus cualidades, su fuerza interior, su rapidez al contestar, todas usadas para defender las Apariciones de la Virgen, se usarían en su contra. Aquellos que la apoyaban sabían entender sus grandes virtudes, pero para los que la criticaban eran sus grandes defectos. A su fortaleza interna le llamaban terquedad; a su rapidez en responder le llamaban insolencia. Una vez en el Convento de San Gildard, en Nevers, cuando fue acusada de tener amor propio, ella dibujó un círculo y puso la marca del dedo en el centro del mismo y dijo: "Que el que no tenga amor propio ponga su dedo aquí" (indicando la marca del centro).
Las apariciones fueron para Bernardette un regalo inmerecido, un regalo que que en si mismo no la hizo santa. Era un regalo para el mundo, pero que al mismo tiempo por su admirable correspondía a la gracia, la llevaría a la santidad.
Hemos de tener claro que Santa Bernardita no fue canonizada por haber visto a la Virgen Santísima, sino por haber subido por la escalera de la santidad a través de enormes pruebas y cruces. Para ser santo no es necesario haber tenido grandes experiencias místicas. Es suficiente tener estas dos cosas: humildad y amor. Es en la asidua oración y en la vida de virtud que el amor se expresa a sí mismo.
miércoles, 9 de febrero de 2011
MADAME BOVARY (descripciones), continuación...
...
Un día llegó hacia las tres; todo el mundo estaba en el campo; entró en la cocina, pero al principio no vio a Emma; los postigos estaban cerrados. Por las rendijas de la madera, el sol proyectaba sobre las baldosas grandes rayas delgadas que se quebraban en las aristas de los muebles y temblaban en el techo. Sobre la mesa, algunas moscas trepaban por los vasos sucios y zumbaban, ahogándose, en la sidra que había quedado en el fondo. La luz que bajaba por la chimenea aterciopelando el hollín de la plancha coloreaba de un suave tono azulado las cenizas frías. Entre la ventana y el fogón estaba Emma cosiendo; no llevaba pañoleta y sobre sus hombros descubiertos se veían gotitas de sudor.
...
Según su diferente posición social, vestían fracs, levitas, chaquetas, chaqués; buenos trajes que conservaban como re¬cuerdo de familia y que no salían del armario más que en las solemnidades; levitas con grandes faldones flotando al viento, de cuello cilíndrico y bolsillos grandes como sacos; chaquetas de grueso paño que combinaban ordinariamente con alguna gorra con la visera ribeteada de cobre; chaqués muy cortos que tenían en la espalda dos botones juntos como un par de ojos, y cuyos faldones parecían cortados del mismo tronco por el ha¬cha de un carpintero. Había algunos incluso, aunque, natural¬mente, éstos tenían que comer al fondo de la mesa, que lleva¬ban blusas de ceremonia, es decir, con el cuello vuelto sobre los hombros, la espalda fruncida en pequeños pliegues y el talle muy bajo ceñido por un cinturón cosido.
Y las camisas se arqueaban sobre los pechos como corazas. Todos iban con el pelo recién cortado, con las orejas despeja¬das y bien afeitados; incluso algunos que se habían levantado antes del amanecer, como no veían bien para afeitarse, tenían cortes en diagonal debajo de la nariz o a lo largo de las meji¬llas raspaduras del tamaño de una moneda de tres francos que se habían hinchado por el camino al contacto con el aire libre, lo cual jaspeaba un poco de manchas rosas todas aquellas grue¬sas caras blancas satisfechas.
...
El vestido de Emma, muy largo, arrastraba un poco; de vez en cuando, ella se paraba para levantarlo, y entonces, delicadamente, con sus dedos enguantados, se quitaba las hierbas ásperas con los pequeños pinchos de los cardos, mientras que Carlos, con las manos libres, esperaba a que ella hubiese terminado.
...
Seguirá más adelante...
Un día llegó hacia las tres; todo el mundo estaba en el campo; entró en la cocina, pero al principio no vio a Emma; los postigos estaban cerrados. Por las rendijas de la madera, el sol proyectaba sobre las baldosas grandes rayas delgadas que se quebraban en las aristas de los muebles y temblaban en el techo. Sobre la mesa, algunas moscas trepaban por los vasos sucios y zumbaban, ahogándose, en la sidra que había quedado en el fondo. La luz que bajaba por la chimenea aterciopelando el hollín de la plancha coloreaba de un suave tono azulado las cenizas frías. Entre la ventana y el fogón estaba Emma cosiendo; no llevaba pañoleta y sobre sus hombros descubiertos se veían gotitas de sudor.
...
A ella le habría gustado, aunque sólo fuera en invierno, vivir en la ciudad, por más que los días largos de buen tiempo hiciesen tal vez más aburrido el campo en verano ‑y según lo que decía, su voz era clara, aguda, o, languideciendo de repente, arrastraba unas modulaciones que acababan casi en murmullos, cuando se hablaba a sí misma, ya alegre, abriendo unos ojos ingenuos, o ya entornando los párpados, con la mirada anegada de aburrimiento y el pensamiento errante.
...
Los invitados llegaron temprano en coches (carricoches de un caballo), charabanes de dos ruedas, viejos cabriolets sin capota, jardineras con cortinas de cuero, y los jóvenes de los pueblos más cercanos, en carretas, de pie, en fila, con las manos apoyadas sobre los adrales para no caerse, puesto que iban al trote y eran fuertemente zarandeados.
...
. Las señoras, de gorro, llevaban vestidos a la moda de la ciudad, cadenas de reloj de oro, esclavinas con las puntas cruzadas en la cintura o pequeños chales de color sujetos a la espalda con un alfiler dejando el cuello descubierto por detrás. Los chicos, vestidos como sus papás, parecían incómodos con sus trajes nuevos (muchos incluso estrenaron aquel día el primer par de botas de su vida), y al lado de ellos se veía, sin decir ni pío, con el vestido blanco de su primera comunión alargado para la ocasión, a alguna muchachita espigada de catorce o dieciséis años, su prima o tal vez su hermana menor, coloradota, atontada, con el pelo brillante de fijador de rosa y con mucho miedo a ensuciarse los guantes. Como no había bastantes mozos de cuadra para desenganchar todos los coches, los señores se remangaban y ellos mismos se ponían a la faena.
Según su diferente posición social, vestían fracs, levitas, chaquetas, chaqués; buenos trajes que conservaban como re¬cuerdo de familia y que no salían del armario más que en las solemnidades; levitas con grandes faldones flotando al viento, de cuello cilíndrico y bolsillos grandes como sacos; chaquetas de grueso paño que combinaban ordinariamente con alguna gorra con la visera ribeteada de cobre; chaqués muy cortos que tenían en la espalda dos botones juntos como un par de ojos, y cuyos faldones parecían cortados del mismo tronco por el ha¬cha de un carpintero. Había algunos incluso, aunque, natural¬mente, éstos tenían que comer al fondo de la mesa, que lleva¬ban blusas de ceremonia, es decir, con el cuello vuelto sobre los hombros, la espalda fruncida en pequeños pliegues y el talle muy bajo ceñido por un cinturón cosido.
Y las camisas se arqueaban sobre los pechos como corazas. Todos iban con el pelo recién cortado, con las orejas despeja¬das y bien afeitados; incluso algunos que se habían levantado antes del amanecer, como no veían bien para afeitarse, tenían cortes en diagonal debajo de la nariz o a lo largo de las meji¬llas raspaduras del tamaño de una moneda de tres francos que se habían hinchado por el camino al contacto con el aire libre, lo cual jaspeaba un poco de manchas rosas todas aquellas grue¬sas caras blancas satisfechas.
...
El vestido de Emma, muy largo, arrastraba un poco; de vez en cuando, ella se paraba para levantarlo, y entonces, delicadamente, con sus dedos enguantados, se quitaba las hierbas ásperas con los pequeños pinchos de los cardos, mientras que Carlos, con las manos libres, esperaba a que ella hubiese terminado.
...
Seguirá más adelante...
martes, 8 de febrero de 2011
LA LEYENDA DEL ESPANTAPÁJAROS (Corto español)
Locución: Sancho García
Guión y Dirección: Marco Besas 2005, España.
Semejanzas y diferencias con nuestro espantapájaros, Trapito, de García Ferré. 1975, Argentina.
Guión y Dirección: Marco Besas 2005, España.
Semejanzas y diferencias con nuestro espantapájaros, Trapito, de García Ferré. 1975, Argentina.
EL GRITO, LA LOCA
Vencida, la legión de los dioses
me sentencia a una voz agrietda.
Hacia el crepúsculo, nada.
Jeanne d`Arte; Regards et papiers; 1877.
El Grito
Ella se disipó entre las paredes del letargo.
Nadie la oye.
Una voz reza sin pausas y Dios no la oye.
Ella es una grieta, un error.
Está quebrada, enloquecida,
casi un pedazo del infierno que emerge.
Porque es vasta y real.
Por eso me alarma.
La Loca
La luz la ilumina de una manera despidada.
La calle, una calle nos separa, pero la distancia está multiplicada por el sueño, por el horror del sueño.
Es una mujer aunque ya casi no es nadie.
Su cuarto podría estar custodiado por un cortina, por una vieja celosía o por un pedazo de seda mal amarrada: pero desde aquí puede verse la ventana íntegra, transparente, llena de luz.
Agoniza. Se mueve nerviosa, penosamente.
Tarde, es muy tarde.
El amanecer está por apresarnos. La ciudad entera sepultada en esta noche de vasta luna.
Ella sola, exhibiendo su final porque quiere que Dios, algún dios, cualquier dios la vea y le ofrezca, entre todos sus letargos, uno de su propio linaje.
Tirada, tirada sobre la cama caótica.
Una frazada sucia de malas noches la cubre como si pudiera protegerla de la inminencia de la muerte.
Se mueve, gira sobre sí. No piensa, no recuerda. No hay otros muebles que esa cama terrible y el reflector impiadoso que la calcina y la muestra.
Hace muchas noches que la escena es la misma: febril, agónica. Acaso espera que la tanta luz distraiga sus pesadillas -que son, ya lo dije, escandalosas- o que la luna la conjure y la salve.
Durante el día el sol la apresa y eso le basta. Acaso un ligero anticipo del infierno.
La gente la rodea de soledad y ella, lo sabe, está sola.
La austeridad de ese cuarto final. Es en esa austeridad que espera la visita del último ángel.
Algo ha destrozado el habitual lujo burgués de la casa y del resto del exclusivo barrio judío.
Sufre con silencio, con calma, como Job. Espera la muerte con ansias.
...
Daniel Herrendorf, El Sueño de Dante
me sentencia a una voz agrietda.
Hacia el crepúsculo, nada.
Jeanne d`Arte; Regards et papiers; 1877.
El Grito
Ella se disipó entre las paredes del letargo.
Nadie la oye.
Una voz reza sin pausas y Dios no la oye.
Ella es una grieta, un error.
Está quebrada, enloquecida,
casi un pedazo del infierno que emerge.
Porque es vasta y real.
Por eso me alarma.
La Loca
La luz la ilumina de una manera despidada.
La calle, una calle nos separa, pero la distancia está multiplicada por el sueño, por el horror del sueño.
Es una mujer aunque ya casi no es nadie.
Su cuarto podría estar custodiado por un cortina, por una vieja celosía o por un pedazo de seda mal amarrada: pero desde aquí puede verse la ventana íntegra, transparente, llena de luz.
Agoniza. Se mueve nerviosa, penosamente.
Tarde, es muy tarde.
El amanecer está por apresarnos. La ciudad entera sepultada en esta noche de vasta luna.
Ella sola, exhibiendo su final porque quiere que Dios, algún dios, cualquier dios la vea y le ofrezca, entre todos sus letargos, uno de su propio linaje.
Tirada, tirada sobre la cama caótica.
Una frazada sucia de malas noches la cubre como si pudiera protegerla de la inminencia de la muerte.
Se mueve, gira sobre sí. No piensa, no recuerda. No hay otros muebles que esa cama terrible y el reflector impiadoso que la calcina y la muestra.
Hace muchas noches que la escena es la misma: febril, agónica. Acaso espera que la tanta luz distraiga sus pesadillas -que son, ya lo dije, escandalosas- o que la luna la conjure y la salve.
Durante el día el sol la apresa y eso le basta. Acaso un ligero anticipo del infierno.
La gente la rodea de soledad y ella, lo sabe, está sola.
La austeridad de ese cuarto final. Es en esa austeridad que espera la visita del último ángel.
Algo ha destrozado el habitual lujo burgués de la casa y del resto del exclusivo barrio judío.
Sufre con silencio, con calma, como Job. Espera la muerte con ansias.
...
Daniel Herrendorf, El Sueño de Dante
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