BUBONIS

BUBONIS

lunes, 8 de julio de 2013

ROMANCES ARGENTINOS DE ESCRITORES TURBULENTOS

de DANIEL BALMACEDA



Historias secretas y tumultuosas de amor de los grandes escritores.
Como dice Daniel Balmaceda, las historias de Romances argentinos de
escritores turbulentos nos trasladan directo al corazón de aquellos
escritores del siglo XX que supieron canalizar sus sentimientos para
darles vida en su obra.
Leopoldo Lugones, Jorge Luis Borges, Victoria y Silvina Ocampo,
Alfonsina Storni, Macedonio Fernández, Roberto Arlt, Adolfo Bioy
Casares, Oliverio Girondo, Manuel Mujica Lainez, Silvina Bullrich y
Ernesto Sabato son algunos de los protagonistas de este libro. Pero a
estos romances argentinos también se suman extranjeros cuyas aventuras o desventuras amorosas se relacionaron con nuestro país, como ocurrió con la chilena María Luisa Bombal, el uruguayo Horacio Quiroga, el español
Federico García Lorca, el francés Antoine de Saint-Exupéry, el chileno
Pablo Neruda y el mexicano Octavio Paz.
Con su estilo siempre divertido, Balmaceda ha logrado entrelazar las
historias de amor en un gran laberinto de enredos geniales. Girondo y
Borges amaron a la misma mujer. Lo mismo les ocurrió a Octavio Paz y a
Bioy. Quiroga y Quinquela se pelearon por Alfonsina. De manera fortuita,
Beatriz Guido conoció a su amante en la casa de Sabato.
El autor del exitoso Romances turbulentos de la historia argentina nos
sumerge, una vez más, en el sentimiento más poderoso del mundo: el amor.
Y, en esta ocasión, el amor y la literatura son el disparador y el hilo
conductor de este maravilloso libro, repleto de sorprendentes hallazgos
históricos, que nos muestra a los escritores al desnudo, en su faceta
más íntima y desconocida.

En cuanto a mi opinión, es de un lectura apasionante. Güiraldes y Bioy, me han quitado el sueño. Vale la pena leerlo, una se transporta, no sólo a aquellos tiempos sino también a los sentimientos. Una empieza a entender cuánta tristeza, cuanta pequeñez y cuánta pasión hay dentro de los escritores a los cuales quizás no conozcamos. eran y son seres como nosotros.

jueves, 20 de junio de 2013

ACTITUD DE JESÚS FRENTE AL PECADOR

 22 de JUNIO DE 2013



Un tema central en la vida del cristiano es el perdón. Es más, podemos decir que es un signo de la presencia de Dios. Donde vemos una actitud de perdón sincera, podemos pensar que en ese gesto hay algo de Dios. Por el contrario, cuando vemos la persistencia en el odio y la incapacidad de caminar hacia el perdón y la reconciliación, nos alejamos del camino de Dios, tal como lo hemos conocido en Jesucristo. El perdón nos habla tanto del pecado como de la dignidad del hombre. El pecado es ofensa a Dios, y a su obra mayor que es el hombre. Dice referencia a Dios y al deterioro de la dignidad humana. El pecado no cambia la actitud de Dios hacia el pecador, sino que siempre lo espera y perdona. Recordemos la imagen tan conmovedora de la parábola del “hijo pródigo” (cfr. Lc. 15, 11-32). A Dios no le asusta tanto el pecado, como la dureza del corazón de sus hijos.

El perdón cristiano, por otra parte, no es algo mágico en el que no intervenga la libertad del hombre. El se da en un encuentro con Jesucristo, que ha venido a comunicarnos la gracia del perdón, pero requiere un acto de reconocimiento y arrepentimiento por parte del hombre. Exige, además, la obligación de reparar el daño cometido. En todo este camino ya participa el amor de Dios que mueve el corazón del hombre; lo que él necesita de nosotros es una actitud de fe que nos abra con humildad a su obrar y poder. Jesús se siente enviado a los pecadores: “no he venido a llamar a los justos, nos dice, sino a los pecadores” (Mc. 2, 17). Esta palabra escandalizaba a muchos, porque desconocían el sentido del amor y la misericordia de Dios; vivían aferrados al solo cumplimiento de las normas y la justicia. Cuando el evangelio nos habla de aquella mujer pecadora que se acerca a Jesús, lo acusan porque permite que una pecadora se acerque a él. Jesús les responde con dolor y firmeza: “sus pecados, sus numerosos pecados, le han sido personados porque ha demostrado mucho amor” (Lc. 7, 47). No niega el pecado, pero sí reconoce una actitud de fe y de amor. El perdón fue, para ella, el comienzo de una vida nueva.

Estamos hablando del perdón que Dios nos comunica por Jesucristo, y que él nos lo ha dejado como sacramento en la Iglesia. Esto no significa, sin embargo, que nosotros no podamos ser testigos de esta verdad ante nuestros hermanos. La Vida que Dios me comunica en el perdón me compromete a una actitud nueva. El Padre Nuestro pone en nuestros labios esta exigente invocación a Dios: “perdona nuestras ofensas, como nosotros perdonamos a los que nos ofenden”. Es cierto: “perdonar es divino”, pero ello no me exime de perdonar. El evangelio de Jesucristo no es una utopía, es una realidad. Como ideal siempre nos trasciende, pero esto no significa que su Vida y su Palabra no sean algo actual y posible en nuestra vida. Cuando san Pablo nos habla de su vida cristiana, nos dice: “ya no soy yo, sino que es Cristo quien vive en mí” (Gal. 2, 20). Este es el secreto de un cristiano. Cristo no me predicó sólo un mandamiento para que yo lo cumpla, sino que me comunicó ese mismo mandamiento como gracia que me eleva y capacita para cumplirlo. Esto lo vio claro san Agustín, cuando dice en sus Confesiones: “Señor, no me des sólo un mandamiento, no lo puede cumplir. Dame tu gracia y después pídeme lo que quieras”. El cristiano no es un voluntarista, sino testigo de la presencia de Dios en él. Por ello, decíamos, que el perdón es signo de su presencia.

Reciban de su obispo junto a mi afecto y oraciones, mi bendición en el Señor.

Mons. José María Arancedo
Arzobispado de Santa Fe de la Vera Cruz

UNA AVENTURA EXTRAORDINARIA



Crítica Chilango
Por Jaime @_azrad
Regresa el ganador del Oscar, Ang Lee, dirigiendo una historia de reflexión y perseverancia con impresionantes efectos visuales y un 3D sin precedentes. Muchos le llaman la nueva Avatar y no están equivocados, pues la tecnología que usa crea imágenes increíbles.
Lee tardó cuatro años en la producción de Una aventura extraordinaria, y es que los retos eran enormes; había que recrear el movimiento del agua a computadora, generar animales con imagen digital y conseguir un elenco bastante específico para adaptar Life of Pi, la novela de Yann Martel que también le da nombre a la película en inglés.
La historia nos cuenta la vida de Piscine, un curioso niño hindú enamorado de su contexto y en busca de respuestas a todas sus preguntas. Sus padre tiene un zoológico que decide mudar a América, pero un accidente en altamar mientras se mudaban, dejará a Pi a la mitad de una aventura de duelo y redescubrimiento.
En Una aventura extraordinaria, los colores y las formas de los paisajes no dejarán a nadie insatisfecho. Y es que a pesar de que la historia resulta difícil y desesperanzadora, el impacto visual que genera no tiene comparación. La tercera dimensión logra una imagen clara y realmente sobresaliente mientras que el público se presenta con colores que parecen nuevos.
Por otra parte, la sensibilidad del director taiwanés intenta mezclarse con la súper producción hollywoodense en este drama, y esto a nuestro gusto no resulta en una muy buena combinación. De Lee nos encanta Secreto en la montaña (2005) y El tigre y el dragón (2000) y nos fue difícil encontrar su sello en Una aventura extraordinaria. Pero no se crean, las nominaciones ya están aplaudiendo su trabajo y sin duda es una película disfrutable al máximo. 

martes, 28 de mayo de 2013

MANIPULACIÓN DE LA EUTANASIA

Logotipo Acta Sanitaria

La manipulación de la eutanasia. Réplica al doctor Montes

El reciente artículo firmado por Luis Montes y Carlos Barra ha suscitado la siguiente réplica de María Alonso, médico de Familia e integrante del Área de Medicina de Profesionales por la Ética, que cuestiona los planteamientos de los anteriores, no sólo desde el punto de vista de la éitca, sino incluso con los datos disponibles en donde la eutanasia y el suicidio asistido está legislado.
 
28/05/2013, María Alonso
El artículo publicado por el doctor Montes en Acta Sanitaria (24/5/2013) pone el acento en el derecho a la autonomía hasta el punto de considerar que, si un paciente indica que su vida no merece ser vivida, por el respeto a esa persona los médicos deben ayudarle a morir como parte de sus funciones asistenciales; sin embargo, este tipo de "actividades" no constituyen actos propiamente médicos y son contrarios a la deontología profesional, al atentar directamente contra la vida de las personas.

Es una manipulación indicar que la Ley de Autonomía del Paciente refleja la posición que se sostiene en dicho artículo. Esta Ley considera que la atención al final de la vida debe ser similar a lo que se hace ante pacientes que solicitan cuestiones inadecuadas o contraindicadas en la práctica clínica, y por la especial sensibilidad de esta etapa, lo delimita indicando que no todas las instrucciones previas de los pacientes pueden ser aceptadas, estableciendo con claridad límites a las mismas (art. 11.3 : "no se atenderán instrucciones previas que sean contrarias al ordenamiento jurídico y a la lex artis"). Por cierto, el anteproyecto de ley nacional que afortunadamente fue paralizado en 2011 por su claro tinte eutanásico, preveía derogar este trascendental artículo de la ley de autonomía del paciente que vela por la buena práctica clínica y la deontología profesional.

También la mención de Montes a las leyes autonómicas de "muerte digna" carece de rigor y es manipuladora, porque textualmente, sobre el derecho a renunciar a un tratamiento, la ley dice "aunque ello pueda poner en peligro su vida", que es muy distinto de lo que ha escrito "aunque ello conduzca a la muerte". Porque una cosa es que, al renunciar a un tratamiento, se pueda acortar la vida indirectamente (como en el caso de la negativa a una quimioterapia, falleciendo el paciente de muerte natural asistido con los cuidados básicos) y otra muy distinta es lo que Montes interpreta como renuncia a un tratamiento aunque conduzca directamente a la muerte, según indica, para aquellos pacientes que estiman que su vida no tiene sentido, justificando la retirada de la alimentación e hidratación necesarias para vivir.

Precisamente sobre las leyes autonómicas de "muerte digna" se ha afirmado que dan cabida a actuaciones de eutanasia encubierta, a través de esta interpretación y al otorgar un ilimitado derecho de autonomía. Merece ser recordado el primer caso de eutanasia encubierta amparado en la Ley de "muerte digna" de Andalucía, en el que se retiró a una paciente la alimentación a petición de su hijo en contra del criterio de los médicos que la atendían, por orden de la Junta de Andalucía, (caso Ramona Estévez, 2011). Este hecho ha puesto en evidencia la necesidad de revisar y revertir esta ley autonómica.

Por otra parte, las opiniones de Montes contradicen la Resolución 1859 (2012) de la Asamblea Parlamentaria del Consejo de Europa en su art. 7.4. que también establece el rechazo a instrucciones previas contrarias a las buena praxis médica. En ningún caso puede hablarse de establecer un "derecho a morir".

Sobre los datos del CIS 2002, en los que el 59,9 % de los médicos están a favor de la eutanasia, lo que se muestra es que se está priorizando la libertad de decisión individual, propio de nuestra cultura. Sin embargo, es rechazable que estos datos sean utilizados por una asociación que entre sus fines está la promoción activa de la eutanasia y se presenten para promover un cambio de pensamiento. Lo razonable es que estas cifras motiven al análisis exhaustivo de lo que conlleva socialmente la eutanasia y el suicidio asistido. Los datos oficiales y los análisis que ofrecen las propias Comisiones de los países que la tienen legalizada son hoy una herramienta de reflexión al alcance de todos. En 2002 en España estábamos lejos de analizar esos datos, actualmente con más información, las opiniones pueden haber cambiado al ampliarse los elementos de juicio.

Uno de los argumentos más importantes que se utilizan en contra de la legalización de la eutanasia y el suicidio asistido es el de la progresiva ampliación de supuestos: se inicia para casos excepcionales, basándose en la defensa de la libertad individual y en escaso tiempo se extiende a supuestos mucho más amplios. Montes resume esto como "argumentos del miedo", trivializando ese proceso. Pero son precisamente los "hechos", que Montes pretende genéricamente usar a su favor, pero sin concretar nada, los datos objetivos oficiales que tanto están alarmando por su efecto expansivo y que suponen uno de los mejores modos de analizar lo que está suponiendo para esas sociedades la legalización de la eutanasia.

Así, Suiza en 2006 inició la aceptación legal del suicidio asistido "solo para enfermedad incurable o mortal a corto plazo"; en 2007 se amplía a personas con enfermedades psiquiátricas; en 2012 se obliga ya, en el cantón de Vaud, a los centros públicos a realizarla cuando sea solicitada y en 2013 una sentencia facilita la ampliación a supuestos de personas sanas que no padecen enfermedad terminal, por simple deseo de la persona, aceptándose así en la práctica simplemente por "sufrimiento vital", concepto general e impreciso, que escapa a cualquier control.

En Bélgica, de 2002 a 2012, el número de casos declarados pasó de 232 a 1.432 (European Institute of Bioethics, abril 2012). Y en 2012 aumentaron los casos un 25% respecto a 2011. En 2003, ya en el primer aniversario de la ley, según los datos de la Comisión de control y evaluación de esta práctica, sólo se declararon 200 casos aunque se estimaba que se produjeron hasta 500 muertes asistidas (eutanasias no informadas).

En 2010 se documentaron eutanasias no solicitadas (informe del Canadian Medical Association Journal). 120 enfermeras belgas de 248 admitieron haber aplicado la eutanasia sin petición del paciente. Las que así actuaron -sin consentimiento del paciente- eran casi la mitad de las que habían participado en algún caso de eutanasia. En 2012, el Parlamento belga debate la ampliación para eutanasia de menores y pacientes con Alzheimer. Se suceden casos en personas no terminales (gemelos belgas, 2013) y el Parlamento se plantea ampliar las definiciones para dar cabida a más casos, claro ejemplo de pendiente deslizante.

En Holanda la tendencia es parecida: se duplicó en 5 años y a los 10 años creció un 73% (The Lancet,11 julio 2012), con unas 2.500 eutanasias anuales. La mayoría de los casos de eutanasia no son declarados: el procedimiento de notificación no cumple su papel de control (informe del Fiscal general del Estado holandés que garantizó el anonimato e impunidad judicial a los médicos a cambio de información sincera). Está aceptada la eutanasia sin consentimiento del paciente (1.000 casos anuales desde 1990, misma fuente oficial), se abrió la puerta a los pacientes psiquiátricos (2010) y a los menores, estando documentados los casos de eutanasia sin consentimiento de sus padres (desde 2001). En 2011, la Asociación de médicos holandeses redefinió el concepto de sufrimiento manifestando que el sufrimiento "voluntario y duradero" no deberían ser los únicos criterios para aceptar la eutanasia. Desde el 2012 una empresa privada proporciona ya la eutanasia a domicilio.

También es una realidad la emigración de ancianos de esos países por temor a los ingresos hospitalarios, los traslados de vivienda habitual a países cercanos que no tienen esa legislación, así como la existencia de Asociaciones de Pacientes Holandeses y la Fundación Santuario, que distribuyen "pasaportes para la vida", que los pacientes llevan consigo pidiendo que en caso de urgencia médica no se ponga fin a sus vidas, por la desconfianza y el peligro real generados. Estos datos hablan, por sí solos, de que estas leyes nos afectan a todos, no quedan contenidas en un contexto privado.

Y por eso, este mismo año, Irlanda acaba de ratificar el veto al suicidio asistido como "protección a los más vulnerables de la sociedad, que podrían no ver otras opciones cuando se consideran una carga para sus familiares o la sociedad". No es una cuestión de libertad individual: la ley es coaccionadora para los demás, afecta a todos.

Con sarcasmo, se indica también en el artículo comentado que los "argumentos del miedo" llegan a hablar de que se generará desconfianza hacia los médicos. ¿No parece probable?: el fallido anteproyecto nacional de ley de "muerte digna" 2011, proeutanásico, contemplaba que el personal sanitario pudiera tener el poder último de decidir cómo y cuándo indicar sedaciones o retiradas de soportes vitales que conduzcan al proceso de morir (al poder incapacitar de hecho a un paciente si tuviera "dificultades para comprender la información que se le suministra", lo cual es bastante común tratándose de un enfermo terminal).

La experiencia de los países con aprobación del suicidio asistido y eutanasia lo confirman, pues al otorgar al médico el poder de acabar con la vida del paciente, éste ya no puede estar seguro de qué papel juega el médico.

En este sentido, la propia Comisión de Control de Bélgica (2012) reconoció la incapacidad de conocer el número real de eutanasias y la impunidad de los médicos de este modo: "Legalizado inicialmente bajo estrictas condiciones se ha convertido en un acto normal e incluso ordinario .../...El silencio por parte del establishment político ha dado lugar a una sensación de impunidad por parte de los médicos implicados y una sensación de impotencia por parte de aquellos preocupados por cómo están evolucionando las cosas".

La sobrevaloración de la autonomía como bien supremo hace flaco favor a las propias personas y supone una fuente de conflictos morales y éticos: la autonomía ilimitada, quedaría por encima de toda ética, obligación y deber.

Finalmente, sobre la argumentación de la sacralidad de la vida, que el artículo comentado considera obsoleta e irrisoria para la modernidad, merece comentarse que las sociedades se hicieron más humanas, más civilizadas, cuando tomaron conciencia del valor supremo de la vida. Por ese motivo prohibieron la pena de muerte, dejaron nacer a los niños con problemas, se preocuparon por sus ancianos, se defendieron unos a otros y crearon leyes de protección social. Todo ello contribuyó a reforzar el sentido de la dignidad de cada persona humana desarrollando iniciativas para el cuidado de los más vulnerables. Lo contrario, desestimar el carácter sagrado de cada vida humana, conlleva el gérmen de la deshumanización y la violencia junto con la indiferencia ante el sufrimiento de los más débiles.

María AlonsoPor otro lado, se ha constatado que, en los países con suicidio asistido y eutanasia legal, las consultas a los Cuidados Paliativos se reducen notablemente. En Bélgica, los equipos de Cuidados Paliativos sólo fueron consultados en un 9% de los casos necesarios (Pereira J, Current Oncology, 2011).

Respecto a esto es esperanzador saber que los Cuidados Paliativos ahorran dinero a los Estados (un 30%) y las encuestas de satisfacción otorgan más puntuación cuando se ofrecen Cuidados Paliativos (OCU, 2011). Tan negativo es no dejar a la gente morirse cuando le corresponde con obstinaciones terapéuticas, como provocar su muerte antes de tiempo.

Ésta es nuestra deontología profesional, que conlleva la responsabilidad de desarrollar las mejores respuestas efectivas, eficaces y verdaderamente humanizadoras ante aquellos pacientes que lo que no desean es seguir viviendo en las situaciones provocadas por su enfermedad.

María Alonso es Médico de Familia y miembro del Área de Medicina de Profesionales por la Ética

viernes, 17 de mayo de 2013

CAFÉ PENDIENTE



Iniciativa

De Nápoles a Buenos Aires, llega la movida solidaria del "café pendiente"

Originada en Italia, la acción consiste en dejar pago un café para que luego lo tome una persona sin techo; en la ciudad, La Plata y San Isidro ya hay bares adheridos
Por Leonardo Tarifeño  | LA NACION


Invitar un café siempre es sinónimo de amistad. Y si se trata de un "café pendiente", la amistad vale doble, porque el gesto hace el bien sin mirar a quién. Nacida en Nápoles, una de las ciudades italianas con mayor desempleo juvenil, esta iniciativa solidaria llega a la ciudad y desembarca con la sencillez de los pequeños grandes actos: quien toma un café deja otro pago (el "pendiente") y luego cualquier persona sin techo puede pedirlo, como inesperado abrigo para estos días de frío.
El "café pendiente" no cambiará el mundo, pero sin dudas lo hará un poco más habitable para unas cuantas personas. De pronto, quien no tiene absolutamente nada se encuentra con la posibilidad de entibiar su cuerpo, comer algo (los bares que forman parte del proyecto pueden acompañar el café con cualquiera de sus productos a la venta) y abandonar, aunque sea por un instante, la cruel marginalidad de su vida cotidiana. A unos la invitación les cuesta muy poco; a otros les representa mucho. El proyecto es tan simple y valioso que ya se impuso en Italia, España, México, Uruguay y, ahora, en lugares tan distantes de la Argentina como Salta, Rosario, Alta Gracia o Buenos Aires.
Aquí comenzó gracias a la curiosidad de la diseñadora Sol Verdier, quien tras descubrir la versión italiana en Facebook armó una página web ( www.uncafependiente.com.ar ) y difundió los principios a través de una fan page ( www.facebook.com/cafependiente ). Luego les contó su sueño a algunas amigas, la mayoría propietarias de bares, a quienes terminó de convencer cuando la fan page creció a un promedio de mil fans diarios. Y finalmente la rueda comenzó a rodar. "Sol vivía enfrente, venía a comer aquí y un día nos explicó qué se traía entre manos -cuenta Paula Comparatore, dueña de La Perichona, el bar de la Casa Museo del Virrey Liniers, en San Telmo-. ¡Entre su pasión y la sencillez de la idea nos resultó imposible no sumarnos! Nosotros, con el café también regalamos dulces o algo del menú. Y nos alegra que cada día haya más bares y restaurantes en la red de adheridos."
Guapa (Paunero 2751), la Pastelería Soffice (Martín y Omar 242, San Isidro) y La Perichona fueron algunos de los primeros lugares en participar de la iniciativa, que de acuerdo con Comparatore encuentra más obstáculos en hacer visible esta ayuda entre quienes la necesitan que en sumar dueños de bares dispuestos a formar parte de la movida. "Entre todos recorremos los distintos barrios para contar de qué se trata todo esto, pero no es sencillo -señala-. Por suerte, hay mucha gente preocupada por el desamparo de quienes viven en la calle, y todos los que trabajamos en gastronomía sabemos que siempre hay familias enteras a la espera de un poco de comida cuando se baja la cortina. Yo también soy dueña de El Federal, en San Martín y Marcelo T. de Alvear, y allí les doy de comer a unas 10 o 15 personas sin techo al final de cada día. El café pendiente es otra manera de ayudar y, además, de crear conciencia y crear lazos entre los que tienen algo y los que no tienen nada."
Para saber en qué lugares se puede dejar un café pago, conviene visitar los links del proyecto o, directamente, entrar en contacto con Verdier en cafependiente@hotmail.com. Y fuera de la Red, en las calles donde el frío se mete entre las piernas y estruja la piel, alcanza con buscar una calcomanía en la que el humo que surge de un pocillo se convierte en un corazón. Un corazón grande como un escudo, capaz de transformar estos días de invierno prematuro en el paraíso incipiente de la solidaridad.

TAMBIÉN EN EL RESTO DEL PAÍS

El "café pendiente" sumó a Buenos Aires y ya se extiende a distintos puntos del país, como Salta, Rosario y Alta Gracia.En el caso de la capital salteña, el Ejecutivo municipal lo apoya a través de una resolución del Concejo Deliberante que destaca "el gesto generoso, sencillo y de bajo costo, que invita a todos los que deseen tener una actitud solidaria".

lunes, 15 de abril de 2013

HISTORIA DE LAS PALABRAS


Revista de Cultura  Ñ


Daniel Balmaceda: "Ciertas palabras encierran una magia, y son las que se establecen"

En "Historia de las palabras", el investigador Daniel Balmaceda hace un recorrido por aquellos términos que tiene origen en acontecimientos históricos, ya sea por sus personajes o por las circunstancias en que fueron pronunciadas por primera vez.

POR IVANNA SOTO




¿Cuántas palabras tiene nuestro vocabulario? Nada más inasible. Todos los días, entre intercambios mínimos, debates, chistes y declamaciones acudimos a nuestro acervo de palabras cuyo origen --en su mayoría-- desconocemos. Como si el mundo hubiera nacido con ellas. En Historia de las palabras (Sudamericana), elescritor e investigador Daniel Balmaceda se propuso meterse de lleno en la vida, desarrollo e incluso la muerte de muchas de ellas, principalmente las que tienen en su origen una anécdota. 
“Mi interés por las palabras viene de chico. Siempre me daba curiosidad tratar de entender por qué una palabra o un concepto definía una cosa”, señaló Balmaceda, que aclaró que no se trata de un libro de etimologías sino uno que encuentra la tragedia, el romance o la comedia que hay detrás de cada término. Tantas palabras como historias se cuentan en breves capítulos. Algunas que adquirieron peso por quienes las pronunciaron o las inventaron; otras surgidas de una lengua hablada por pocos que, sin embargo, trascendieron su ámbito y su tiempo.
En algunos casos, el ejercicio es muy simple, como en “persiana” –que proviene de Persia; “armario” –por el lugar donde se guardaban las armas; “desayuno” –salir del ayuno; “secretario” –el que guardaba los secretos del Rey; o “compañero” –quien comparte el pan. En otros casos, su origen se puede rastrear en acontecimientos aparentemente casuales, como los productos que llevan el nombre de su inventor, que transformó su apellido en marca y luego se convirtió en sustantivo: la famosa maquinita de afeitar que se llama “Gillette” por el apellido de su creador, King Camp Gillette; o el contendor de comida “Tupper”, por Earl Silas Tupper; o el combustible “Diesel”, por su inventor Rudolph Christian Karl Diesel; el “jacuzzi”, bañera de lujo famosa en los hoteles de categoría, que se llama así por el apellido de su inventor, quien adaptó su bañera con motores para el tratamiento médico de su hijo.
Sin embargo, “que trascienda una palabra es casi un hecho fortuito”, explicó Balmaceda. Un caso paradigmático es el de Charles Cunningham Boycott, la persona que fue castigada por sus vecinos y derivó en la palabra “boicot”; o el verbo “linchar”, proveniente del deseo de hacer justicia por mano propia de William Lynch. “Son palabras que pudieron haber cambiado a otras y, sin embrago, la forma en que suenan y se emplean hace que se extienda a grandes grupos y termine arraigándose”, sostuvo. De este tipo de términos también hay un ejemplo argentino nacido en 1870 en el Delta de Tigre donde Floro Madero, después de comer un bol de batatas no pudo dar un discurso porque, como dijo, se sentía completamente “abatatado”. Esto sucedió en un grupo de 20 personas, pero fue tan festejado y la anécdota se esparció tan rápidamente que el término sigue utilizándose.
Pero no todas las palabras se extienden por igual. “Eso forma parte de un sentido de propiedad que tiene cada grupo. El emplearlas y el ser exclusivas de ese grupo les da un sentido de pertenencia y por eso se emplean de esa manera”, sentenció.
Dada la dinámica del habla, constantemente la lengua se renueva y da lugar a nuevos términos, algunos sobreviven y otros perecen. “El español, sobre todo, ha tenido un fuerte arraigo a partir de 700 años de dominación árabe en España, además del gran aporte de todas las lenguas americanas. Eso hace que la lengua tenga vida, porque si dejara de nutrirse de otras lenguas caería en desuso”, explicó Balmaceda.
¿Cómo saber cuál es el verdadero origen de una palabra? “Puede haber respuestas muy variadas para la resolución del origen de una palabra”, admitió el autor. “Lo más importante es utilizar el sentido común para entender que a veces a determinadas palabras se les asignan contextos anacrónicos: una palabra nacida en el siglo XIX no puede haber sido originada por un hecho ocurrido en el SXX. Son clásicas deformaciones y desvíos”.
Balmaceda comenzó a escribir sobre la historia de las palabras años atrás en la revistaIdeomanía, en especial acerca de términos de origen quechua, náhuatl, maya y de la cultura taína que los colonizadores españoles tomaron del continente americano, como “tiburón”, “huracán”, “chocolate”, “tomate”, “canoa” o “hamaca”, que aportaron hallazgos que modificaron las condiciones de vida de los tripulantes. Además de éstas, entre sus palabras preferidas el autor destacó “sinceridad”, originada de cuando se quitaba la cera de la miel, al retirarla del panal, se dejaba la miel pura, sin cera. Y también aquellas que comienzan con el prefijo des: “desastre” –sin astro; “destino” –sin capacidad de acertar; “despabilar” –quitar el pabilo de la vela; y las más simples: “descorchar”, “desvalijar”, “desviar”, “despistar”, “descubrir”, “describir”, “desarrollar”, “desenvolver”, etc.
El libro también abarca frases o palabras que nacieron en Europa y llegaron a nuestro país de la manera más insólita, como la frase popular en el ámbito teatral “mucha merde”. Con cierta lógica, la acumulación de bosta de caballos en la puerta de un teatro significaba mucha asistencia. Y aunque afortunadamente hoy esto ya no sucede, la frase se sigue utilizando.
Y también el autor puso el ojo sobre aquellas palabras que provienen de onomatopeyas. “Enchufar” (chuf), “traqueteo” (trac-trac), “burbuja” (burb), “zumbido” (zumb), “bombo” (bom-bom), y “tocar” (toc-toc). Pero esto no sólo se da en el español, sino en todos los idiomas. “Para nosotros, un golpe de puerta, se parece más a un “toc”, en cambio, para los ingleses, el ruido de la puerta se traduce como “knock”. La genética de un idioma es la que nos permite escuchar sonidos de determinadas maneras distintas a los de otros idiomas y por eso les damos distintos nombres”.
"Hay que utilizar las palabras a conciencia”, recomendó este fanático de los detalles, que abre un mundo a una historia que, por ser de nuestras palabras, es también de nuestra propia idiosincrasia.